Otra artista que trabaja la infancia desde otro punto de vista, objetos, epifanías, más que representaciones del subconciente, como diría alguien sobre Louise Bourgeois, es Annette Messager. Fue la primera mujer que ganó la Bienal de Venecia en el año 2000 con una instalación llamada Pinochio... Un pinochio nada banal. Si en la Bienal de Venecia se produjo lo que ahora llamamos "gobalización", con la aparición de artistas de "países emergentes", también se dio en el plano de la horizontalidad de relaciones entre hombres y mujeres...
viernes, 29 de julio de 2011
Louise Bourgeois, el cuerpo como tema
Louise Bourgeois es una artista que ha trabajado incesantemente el cuerpo, el suyo, y el cuerpo del otro, del hombre, pero también, la infancia. Nunca abandonó esa etapa de su vida, que quiere decir que no envejeció como todos deseaban que envejeciera. La madurez para ella era pensar, crear, no una forma de comportarse. Poco reconocida en su país de origen, han pasado muchos años hasta que el Palais de Tokyo, en París, y enseguida el Centro de arte contemporáneo, Pompidou, le dedique una retrospectiva:
lunes, 25 de julio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
En la mañana, la luz
En la mañana tengo la luz de la ventana, del cielo de Barcelona. Me gusta mirar ese cielo, mirar los muros, las puertas, los suelos revestidos de losetas, no es de madera como en mi casa de Caracas. La madera es tibia, la loseta fría. Creo que me recuerda a mi casa en Chaclacayo, las que dejamos por nada, las losetas eran rojas y había que abrigarse los pies. Busco los libros de Ingeborg Bachmann, ayer vi Malina en La central y quise leerla. Recuerdo que estaba en la biblioteca de Saorge y que todos me decían la "gran escritora que era".... Un amigo me indica cómo se pueden bajar libros gratis, me dice que los baja todos, ¿todos? le pregunto y el gato de David juega cerca, sí, dice él, pero Bachmann no está.
Fui a ver la película de Woody Allen y salí corriendo, no solo doblada, sino que estaba plagada de lugares comunes, y las mismas escenas relamidas de WA, agobiante... si no fuese por París, pero París es mucho más que una ciudad con callecitas empedradas, museos y restaurantes suntuosos, París es también humana, es la mirada de X, las manos de F, la manera de hablar de M, es el croissant que remojas en el bol lleno de té o café, es el cielo nublado, era la calle Ribera, luego, Pernety, y luego muchas más que no recuerdo.
y bueno, si croissant, me voy a tomar algo...
lecteurs ce n est pas pour me vanter mais je vais voir un thé...
Fui a ver la película de Woody Allen y salí corriendo, no solo doblada, sino que estaba plagada de lugares comunes, y las mismas escenas relamidas de WA, agobiante... si no fuese por París, pero París es mucho más que una ciudad con callecitas empedradas, museos y restaurantes suntuosos, París es también humana, es la mirada de X, las manos de F, la manera de hablar de M, es el croissant que remojas en el bol lleno de té o café, es el cielo nublado, era la calle Ribera, luego, Pernety, y luego muchas más que no recuerdo.
y bueno, si croissant, me voy a tomar algo...
lecteurs ce n est pas pour me vanter mais je vais voir un thé...
domingo, 7 de marzo de 2010
50 años de la Minifalda,de resistencias, revueltas y prisiones

Se cumplen 50 años de la invención de la minifalda, de su aparición en el mercado como símbolo de la liberación femenina, recuerdo a mi madre vistiendo unas minifaldas a cuadraditos rojos, recuerdo que yo solo me las ponía para ir a colegio de monjas, con el uniforme único, para hacer rabiar a las inquisidoras. Esas minifaldas que me daban una sensación de ligereza también me producían una impresión intensa de vulnerabilidad, y yo me resistía a no usarlas, cruzaba las piernas, las dejaba levantarse con el viento, provocaba; en el fondo, sentía cierto temor. Ese miedo de la violencia masculina ha pasado con los años, o ha disminuido conforme me he ido construyendo como sujeto, y también el uso de la falda corta (siempre para no acatar imperativos) por otras de color opaco y hasta la rodilla. En mi primer viaje a París recuerdo que me compré una falda roja, de algodón tejido, en una tienda muy bonita de la calle Passy, la llevaba con una chompa tejida de algodón azul, y me sentía muy elegante con ella. Era corta, pero tenía una caida suave y me acariciaba las rodillas. En Lima, los halagos eran ofensivos, en París, más valorizantes: vous etes tres belle, Madame, que, para empezar es una linda palabra (en comparación con la desprecitiva Señora, es decir un Señor con "a", en lugar de Ma Dame, mi dama), y eso me dejaba usar las mini, mini faldas sin complejos ni tanto miedo. Podría haber escrito: historia de la minifalda, historia del miedo, miedo de la ofensa, de la violación, etc...
Es decir que la minifalda fue una conquista necesaria para no usar "ese uniforme de la desolación" que es el pantalón, pero que pornto será ttambién otro símbolo de liberación, del que hablaba Baudelaire. Me doy cuenta de que ahora casi no me pongo falda, no me siento tan bien con ellas y encuentro pocas que me gustén. Prefiero las largas, y no sé si es subconsciente. Lo que busco son prendas que me dejen la cabeza tranquila, nada de prisiones, ni de trapos molestosos!! Y la burka?? Horror, no puedo imaginarme que haya mujeres que se vean obligadas a llevarlas, podría matar...
Fuera de ese lamentable e humillante "Día de la mujer", como si fuésemos una minoría!, quería acordarme de mis faldas rojas, azules, a cuadraditos, plisadas, recogidas. Recuerdo que una vez, en Lima, llevé a un amigo a que eligiese entre la ropa que no usaba mi ex, ido a París en un ataque de pánico, y que se echó a reír cuando vio todas mis faldas cortas alineadas, una cantidad impresionante de minis.
Es decir que la minifalda fue una conquista necesaria para no usar "ese uniforme de la desolación" que es el pantalón, pero que pornto será ttambién otro símbolo de liberación, del que hablaba Baudelaire. Me doy cuenta de que ahora casi no me pongo falda, no me siento tan bien con ellas y encuentro pocas que me gustén. Prefiero las largas, y no sé si es subconsciente. Lo que busco son prendas que me dejen la cabeza tranquila, nada de prisiones, ni de trapos molestosos!! Y la burka?? Horror, no puedo imaginarme que haya mujeres que se vean obligadas a llevarlas, podría matar...
Fuera de ese lamentable e humillante "Día de la mujer", como si fuésemos una minoría!, quería acordarme de mis faldas rojas, azules, a cuadraditos, plisadas, recogidas. Recuerdo que una vez, en Lima, llevé a un amigo a que eligiese entre la ropa que no usaba mi ex, ido a París en un ataque de pánico, y que se echó a reír cuando vio todas mis faldas cortas alineadas, una cantidad impresionante de minis.
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