jueves, 12 de junio de 2014
lunes, 26 de mayo de 2014
El miedo, el arma de Marine Le pen
Conozco bien Francia y vivo en contacto con ese idioma desde hace más
de media vida. Primero, creo que hay que dudar un poco antes de decir que el
Frente nacional, partido de extraña derecha, "sea el primer partido de
Francia ". El nivel de abstencionismo ha sido de 56%, lo que reduce,
cifras divididas, al 10% del electorado francés. Hay muchos temas que analizar
en esta supuesta victoria del FN que ha ganado en casi todos los departamentos (salvo
en dos) con 27% de los votos para elegir
representantes en la Unión europea. Francia es un caso particular, es una
democracia antigua, un país rico, con una clase media que ha conocido los años
que se llaman "Las treinta gloriosas" en los cuales el poder
adquisitivo y la calidad de vida de la mayoría de la población aumentó de forma
considerable. Es decir, ha habido un "aburguesamiento" de la mayoría,
pero ese enriquecimiento ha producido a mi modo de ver una "fuerza
ociosa". ¿Qué quiero decir con esto?, que ha estandarizado sus paradigmas
de bienestar , que ha desplazado el pacto colectivo por el pacto individual,
que ha satanizado a los sindicatos, a loa movimientos sociales, feministas,
etc. Es decir, todo lo que mantiene viva a una sociedad. Es el giro del
socialismo francés a la social democracia que pacta con el neoliberalismo. Ante
la crisis que amenaza a todo el planeta y que se siente más en Europa, en
países como Francia es una amenaza clara
de desclasamiento y de pauperización encarnada por los grupos migratorios de
gitanos y extranjeros en general provenientes del Africa del norte. La
respuesta entonces no es idealista, es horriblemente pragmática y fría. No solo
es miedo a esta amenaza que se lee en cada rostro del emigradoA que pasea por
sus calles pidiendo dinero, o que vive de alocaciones sociales en el mejor de
los casos, es también la invasión cultural: la del Islam. Francia está en un
proceso de Restauración, se quiere blanca, católica y heterosexual, la idea de
decadencia es la idea de que todo cambio que remueva formalmente las
estructuras, es una amenaza. Esta es la "Europa del miedo", del voto
del miedo y de la dominación de la técnica sobre el espíritu, del estancamiento
de la imaginación y la ausencia de creatividad. "Nadie se atreve a pensar
el mundo de otro manera" porque siente que si lo hace recibirá un castigo
(es casi una superstición!). Aunque estos cambios de valores y paradigmas sean
una urgencias se sigue pensando a través de clichés una parte de los medios de
comunicación contribuyen a formar, el modelo pequeño-burgués de la vida material que se yergue por encima de todo lo que
significa "vida interior", cine, literatura, teatro, etc...
Y es que ahí también, las cosas han cambiado. Nuestra "era
global" hace que todos estos valores morales y estéticos que parecían
fijos se muevan en varias direcciones haciendo el terreno menos firme y el
futuro más desafiante.
Hay otro aspecto que no hay que olvidar, este aburguesamiento trajo
consigo una apropiación de los "bienes culturales" como imagen de
prestigio y como bienes de consumo. Por más que se diga que Francia protege la
cultura, yo creo que la ha abandonado en manos del capital y la especulación, sobre
todo la convertido en imagen de casta y de dominación social. Si con las
reformas educativas se pensó que la inclusión social era un hecho, las clases
altas se han apoderado de estos bienes culturales haciéndolos inaccesibles a
las grandes mayorías. Es una ironía el hecho que la literatura se haya
convertido finalmente en una distinción social, en un privilegio de una elite
que alardea con ella como si se tratase de otro objeto más de consumo, la
cantidad de personas que compra un Premio Goncourt sin jamás leer una página
del libro es un clásico. Se adquiere el concepto, la imagen, pero el deseo está
disociado. En Francia se lee menos, y
domina un pensamiento pragmático y técnico. No solo se lee menos, cosa
que podría ser solo una consecuencia de la vida actual, se habla menos, y se
comparte menos. La atomización es cada vez más radical, un ejemplo, en París,
la ciudad más poblada, el 40% de sus habitantes viven soloAs. El gran complejo
francés de que la tecnicidad es el futuro, la izquiera socialista no ha sabido
plantearlo sino es para emparejarse con la
actualidad más llana, la ha endiosado
haciendo de este falso discurso científico una categoría de la existencia de
todo francés promedio. El credo es la posesón individual donde el compartir ha
quedado rezagado porque cada persona es tratada por que posee no por lo que es.
Otro vicio del capitalismo depredador que nadie se atreve a poner en
duda es que a las clases obreras y
campesinas, clases populares como se les llama de forma delicada, se les han
dado el peor rol. Desfigurados por la crisis, solo ven un futuro chato lleno de
humillaciones. No hay cambio de paradigmas, cuestionamientos de valores de
civilización pese a que es un país que produce una gran cantidad de artistas, filósofos,
ecritor@s... Un sector de Francia actúa con arrogancia, es el caso de Marine Le
pen que es "populista" (hay que distinguirla de los llamados
"populismos en América Latina) porque no se enfrenta a las causas reales
del problema, un modelo que debe transformarse, sino a los chivos expiatorios, inventando , falsos
usurpadores, los más débiles, los que están más a la mano: los extranjer@s.
El nacionalismo en este caso, no es un reconocimietno de una historia y
un pasado, es despreciar al otroA y pensar que el mundo sigue siendo el mismo
de antes de las grandes revoluciones en el pensamiento, que existen altas
culturas y culturas bajas, se piensa contra la persona humana como un todo, una
entidad completa, contra las mujeres, contra todo intento de saber vivir
juntoAs y tratar de inventar nuevos
pactos sociales. Es la lógica del pragmático contra la del que sueña, la del
lenguaje técnico, porque creo que todo está en el lenguaje, contra el poético,
la de los medios de comunicación alienantes y alienados con el poder, contra el
libre pensamiento. Es la lógica del miedo y de la dominación simbólica.
Algunos medios de comunicación
han facilitado el terreno para Marine Le Pen, desesperados por el rating y las
ventas han logrado hacer pasar el mensaje de miedo que transmite a través de un lenguaje ramplón, simplista,
reductor. La suya es una Francia de latón, sin vuelo, provinciana y miedosa que
ella activa en estos momentos, una Francia que no va por ejemplo a "leer porque eso es de burgueses"
y de la "gauche caviar"; que no va al teatro y que no mira al resto
del mundo si no es con desdén lamentando la época de apogeo. Es el pesamiento
neo-colonial que anima a tanta gente en el mundo. Los que son actores de esa
dominación y los que aspiran a serlo apoyándose en poblaciones más vulnerables.
La militancia del FN, jóvenes menos de treinta años que votan por él,
han perdido la confianza en sí mismoAs y en el futuro, viven como ancianos, de
vuelta de todo, y no creen que puedan cambiar nada. Son solo pragmáticos,
consumistas, individualistas, adictos a los medios, y tecnicistas. Marine le
Pen saca con su canción narcoléptica lo peor de ellos y ellas. Si en España,
que ha vivido con más fuerza la crisis (o Grecia que ha vivido la mano dura de
la austeridad), la nuevas izquierdas logran tener un apoyo que no se esperaba
tal vez sea porque el vínculo social no se ha roto del todo, y antes que nada, la
sociedad sigue configurada por personas en carne y hueso, no por abstracciones y
cifras. Ojalá sea así, solo conozco al partido de Podemos en España, que me
parece vital y con ganas de cambiar las cosas. Los jóvenes de Podemos no tienen
miedo a pensar el mundo de otra manera. La Francia administrativa, obsesionada
con el éxito económico y en lucha por su identidad, confundida por el brillo
fatuo, ha dado estos resultados.
jueves, 15 de mayo de 2014
deber de hablar
Muchas veces la gente me pregunta por qué me tengo que poner siempre a protestar, o por qué siempre ando haciendo gestos, muecas, mohines de no estar donde debo estar, es que "no hay tal lugar". Creo que esto ha empezado desde la niñez, desde el colegio, donde mi malestar como ser sexuado terminaba ganándome la desconfianza y el rechazo de mis compañeras. No nos dejemos engañar, no me dejé colocar en el lugar de la víctima, muy pronto entendí que el lenguaje era un arma poderosa, que había que servirse de él para recorrer esos espacios en blanco, esas tierras baldías a las que nos arroja nuestro sexo. Muchas veces las frases de Simone de Beauvoir se me vienen enseguida a la cabeza, pero no solo ella, Luce Irigaray, cuando destruye al sicoanálisis, Judith Butler, las novelas de las hermanas Bronte, Virginia Woolf, y una larga nómina de mujeres que salieron al frente, a hablar. Aunque he sentido que a muchas personas, sobre todo mujeres, las crispaba el hecho de que plantease el tema de la desigualdad entre hombres y mujeres, he tenido que hablar. Lo he hecho en el marco de una Feria Internacional, la de Bogotá, donde el Perú es el país invitado, feliz de estar presente, pero insatisfecha porque sentía que mi tema desentonaba. ¿Por qué tengo que hablar de un tema que molesta? Porque escribir es recorrer la memoria viva y escondida de la realidad, es crear efectos de realidad pero con una materia viva, encarnada, no es un ejercicio frío y desmemoriado. Mi lenguaje atraviesa la experiencia, la encarna, no la oculta. No puedo actuar de otra manera, es la moral de laOs OprimidoAs, tal vez, algo más fuerte que yo, me empuja a hacerlo. No podemos seguir hablando de la "igualdad dentro de la desigualdad", que existan tres o cuatro mujeres novelistas (pero que tengamos que repetir el mismo discurso dominante) que sobrevivan algunas mujeres en la política no significa que hayamos terminado con el tema y que la convivencia serena, respetuosa y soberana de las mujeres junto a los hombres, sea un hecho. Más que eso, que la convivencia entre personas, que sean de un género, o un trans-género, sea realidad. Tendríamos que suprimir las identidades sexuadas de la identidad social, dejar de hacer que el sexo sea un arma que se use contra nosotras, pero contra cualquier persona que no se reconozca en su sexo y no contenga género: los Queers...
No me trago la píldora dorada de que ya hemos llegado a un momento en la historia en que no debemos hacer nada para cambiar las cosas, es como creer que la pobreza no existe y que el capitalismo es la única forma de justicia en el planeta (esa horrible selección natural que condena a la muerte a millones de personas, muerte en vida, silenciosa), que el socialismo es una peste y que hay que combatirlo. El capitalismo es el sistema que más nos instrumentaliza, el que más nos condena a la inercia (el miedo al desamparo es enorme) y el que más ciega a las mujeres que no están unidas ni por intereses de sexo (un sexo que no es uno, que no existe más que como apéndice del otro?) ni económicos, las mujeres son las que tienen menor poder económico y solo algunas, que manejan los mismos criterios de casta, son las que se mantienen en el poder (repito, económico). El capitalismo es el sistema que conspira y afirma casi de manera natural la superioridad del hombre sobre la mujer, el poder del dinero sobre la imaginación y el pensamiento. Los clichés por encima de la imaginación y la autodeterminación. El despotismo de los hombres condena a las mujeres a una actividad parasitaria, desarraigada y sin fondo, justifica muchas veces su miedo a ser completamente borradas del mapa. Sucede lo mismo en literatura. Mientras los hombres mayormente se atreven a hablar, a levantar la voz y explicarse con soltura, las mujeres lo hacen de forma sesgada, murmuran detrás de las columnas, empalidecen. La solidaridad entre mujeres es rara, quizás empiece a surgir el día en que decidan que ni siquiera el socialismo las sacará de esa existencia oscura y monótona a la que se les condena. Hay cientos de textos que lo repiten, y sin embargo, pasan sin dejar huella. Escribir no es suficiente, ganar un premio y creer que hemos logrado ser aceptadas como seres completos, tampoco. Menos que eso garantice una presencia íntegra de nuestras congéneres, de todos y todas loAs parias del mundo. Esto me parece una evidencia. Testimoniar, hablar en primera persona, me parece un primer paso. Que la literatura siga siendo un hecho elitista, me parece terrible, tiene que dar ese salto hacia adelante y ser el puente por donde otras y otros transiten, por ahí va la apuesta.
Volvamos a los detalles que cuentan, hablamos de la "unión civil"y buscamos figuras que representen socialmente ese cambio social, pero, ¿qué hay del aborto, cuántas mujeres están dispuestas a hablar sobre ese tema? He buscado crear foros, incentivar la toma de palabra, pero sigue siendo un problema que las mujeres se decidan a hablar, y a hablar en voz alta. Se necesitan muchas voces para que las cosas se muevan un poco, y creo, honestamente, que mientras sigamos pensando que hemos logrado luchar contra la pobreza, la discriminación porque tenemos una primavera económica (que no voy aa desentrañar ahora), estaremos cada vez más lejos de tener realmente resultados en materia de derechos fundamentales para la población de sexo femenino. Empecemos a hacernos la pregunta.
Esta Feria de Bogotá me hizo descubrir que en los sectores más populares, la movilización por los derechos fundamentales de la mujer, es fuerte. Podría incluso decir que ha sido una de las razones por las cuales todos mis malestares interiores de desarraigo, han encontrado una justificación. No solo me hace feliz escribir como un proceso de deseo, de dar, hacer bien, no, si no como construcción de sentido, de nuevos espacios donde la mirada de una persona que se quiere liberar de la pesadilla del sexo, tiene sentido. Del sexo como marca inmanente y no como un proyecto que se trasciende. Salgamos a mirar la luz.
Imagen, Lou Andreas Salomé en imagen inmortal.
videos de dos mujeres poderosas: Charlotte Gainsbourg y Marianne Faithful.
viernes, 9 de mayo de 2014
la soledad de las madres
quiero hablar de este tema desde los estereotipos, de la madre como doble, como espejo, y como antítesis. Nosotras, las mujeres, que estamos marcadas por la maternidad, por el cuerpo como un destino que no sabemos cómo evitar sin caer en la culpa, en el misticismo, o en la rebeldía y el desorden. Cuesta asumir un cuerpo de mujer, y cuesta a pensar que después de tantos siglos, de miles de años, la soledad de las mujeres, sobre todo cuando son madres, me parezca tan evidente.
Tal vez sea que conozco su historia mejor que nadie, la sigo, la recorro, me hago cargo.
No hay juchas mujeres empoderadas, si lo son, en imitación y en función de su lealtad con los hombres, caen inmediatamente en el estereotipo, actúan un personaje que no son, se pierden.Vivimos en un mundo donde nuestra existencia es siempre desarraigada, no nos han hecho un lugar, somos un residuo, algo que no significa más allá de un sentido concreto, de obreras, obreras de la sociedad, digo. En uno de los últimos informas sobre las mujeres en el mundo, se confirma que su situación es cada vez más frágil. Hace poco una banda terroristas raptó a 200 niñas en una escuela para venderlas ante la vista del mundo entero, esa e sal realidad de miles y miles de mujeres. No nos engañemos, que por un azar, una logre levantar la cabeza, no significa que la situación haya mejorado. Que se hagan leyes, pero que no se cumplan, tampoco significa un avance.
LA PEUR AU VENTRE.
Diría, la pena me revuelve un poco el vientre, de saber que no hay demasiadas soluciones, que nadie recuperará a esas mujeres perdidas, de mirada ausente, que nunca más conocerán el camino de regreso. ¿Cómo podemos aceptar que tantas mujeres vivan fuera de ellas? Trazar un destino, inscribir su vida, es una manera de sobrevivir, eso no evita el desarraigo, salir a la calle y sentir, si raspamos un poco el esmalte, que esto no cambia mucho, que estamos siempre al borde de la insignificancia, sin significante, como lo decía Lacan. O sea, la palabra que tiene un valor más allá de su significado, un valor humano, un contrato que nos parece evidente. Creemos una ginodicea, inventemos palabras, símbolos, no podemos ser siempre el lado sombrío de la existencia.
Luz.
Ahora pienso en cuántas escritoras han escrito sobre sus madres, se han obsesionado con tratar de sacarlas del anonimato, cuántas hemos dejado correr lágrimas negras de frustración por perder a una amiga, a una compañía porque la sociedad se la ha llevado a esa tierra baldía de la no-presencia, de la ausencia, del servilismo, y de la humillación. Cuántas veces he visto que se han tragado una vida.
Duras, Camus, Marie Ndiaye, Colette, Simone de Beauvoir, Anmie Ernaux, Violette Leduc, todaOs han visto este vínculo con conflicto, y también con valentía, pese a que no es fácil decir ciertas cosas, y de pronto, aparece esa migaja, esa ridícula fiesta del "día de la madre", confinando a la mujer a su cuerpo, ignorándola como sujeto, en un círculo de fuego y de inminencia. Atravesemos ese círculo.
Tal vez sea que conozco su historia mejor que nadie, la sigo, la recorro, me hago cargo.
No hay juchas mujeres empoderadas, si lo son, en imitación y en función de su lealtad con los hombres, caen inmediatamente en el estereotipo, actúan un personaje que no son, se pierden.Vivimos en un mundo donde nuestra existencia es siempre desarraigada, no nos han hecho un lugar, somos un residuo, algo que no significa más allá de un sentido concreto, de obreras, obreras de la sociedad, digo. En uno de los últimos informas sobre las mujeres en el mundo, se confirma que su situación es cada vez más frágil. Hace poco una banda terroristas raptó a 200 niñas en una escuela para venderlas ante la vista del mundo entero, esa e sal realidad de miles y miles de mujeres. No nos engañemos, que por un azar, una logre levantar la cabeza, no significa que la situación haya mejorado. Que se hagan leyes, pero que no se cumplan, tampoco significa un avance.
LA PEUR AU VENTRE.
Diría, la pena me revuelve un poco el vientre, de saber que no hay demasiadas soluciones, que nadie recuperará a esas mujeres perdidas, de mirada ausente, que nunca más conocerán el camino de regreso. ¿Cómo podemos aceptar que tantas mujeres vivan fuera de ellas? Trazar un destino, inscribir su vida, es una manera de sobrevivir, eso no evita el desarraigo, salir a la calle y sentir, si raspamos un poco el esmalte, que esto no cambia mucho, que estamos siempre al borde de la insignificancia, sin significante, como lo decía Lacan. O sea, la palabra que tiene un valor más allá de su significado, un valor humano, un contrato que nos parece evidente. Creemos una ginodicea, inventemos palabras, símbolos, no podemos ser siempre el lado sombrío de la existencia.
Luz.
Ahora pienso en cuántas escritoras han escrito sobre sus madres, se han obsesionado con tratar de sacarlas del anonimato, cuántas hemos dejado correr lágrimas negras de frustración por perder a una amiga, a una compañía porque la sociedad se la ha llevado a esa tierra baldía de la no-presencia, de la ausencia, del servilismo, y de la humillación. Cuántas veces he visto que se han tragado una vida.
Duras, Camus, Marie Ndiaye, Colette, Simone de Beauvoir, Anmie Ernaux, Violette Leduc, todaOs han visto este vínculo con conflicto, y también con valentía, pese a que no es fácil decir ciertas cosas, y de pronto, aparece esa migaja, esa ridícula fiesta del "día de la madre", confinando a la mujer a su cuerpo, ignorándola como sujeto, en un círculo de fuego y de inminencia. Atravesemos ese círculo.
martes, 29 de abril de 2014
El éxito y las mujeres
La verdad que esta palabra me suena hueca. Es una palabra que tiene un uso social, determinado por el afuera, no por la manera de sentir que tiene cada una. El éxito se mide de acuerdo a los valores culturales y cambian con el movimiento natural de la vida. Y sin embargo, todo el mundo mide su vida a la luz del éxito y el fracaso, dos opuestos, dos reflexiones binarias, como bien y mal, vida y muerte, pero no como nociones complementarias. Solo existen éxitos relativos, y muchas veces, como decía Borges, son solo malos entendidos. ¿O es que creemos que el éxito es un valor supremo y verdadero? Para empezar las mujeres viven condenadas al supuesto fracaso, y en realidad esta palabra encierra muchos sentidos. Uno de ellos es el silenciamiento, la oscuridad y el anonimato. Muchas mujeres son vistas como "no exitosas" por no contar con la aprobación general. Es decir, aquella que se aparta del rebaño es la aguafiestas, la apestada, la fracasada y la mal mal... Jane Eyre es un ejemplo perfecto, esta joven de carácter que por ser creativa y no resignarse a ser un parásito cae mal a todo el mundo, recibe castigos y es apartada del grupo. Cada vez que una mujer intenta apartarse y ser libre, la inquisición aparece, que sea con los textos de literatura, o en cualquier trabajo profesional, el nivel de aceptación, así sea una genio, es bajo.
Yo quiero referirme al lenguaje, al cómo las mujeres empleamos el lenguaje. Como el lenguaje maneja un capital simbólico, se nos incita a ser pasivas, a no cuestionarlo y a repetir y a perpetuar ese "capital". Las mismas mujeres son parte de la inquisición y son sus perros guardianes, reproductoras de su misma dominación, sin cuestionarla. Las mujeres emplean la mayor parte del tiempo personajes masculinos, algunas veces para lograr ponerse en el lugar de ese otro que domina, y otras, para ponerse del lado del poder. Lo entiendo, pero cuando renuncian a hablar por ellas mismas, cuando necesitan justificarse para poder hablar, empiezan los problemas. Muy pocas nos atrevemos a tocar temas polémicos, muy pocas jugamos con el idioma, defendemos nuestras propias visiones, nos atrevemos a explorarlas y a recorrernos en la lengua. Es delicado, el idioma es el resultado de una forma de representarse el mundo desde quien domina, de ahí que se entre en choque con las visiones, o cosmovisiones dominantes, y ay de quien las cuestione!! La pasividad es la norma, y el sentimiento de derrota, de fracaso, lo común (la soledad del idioma, no tener interlocutore.as lleva esta sensación). No hay nada que me exaspere más que alguien que señale el camino marcado, es decir, que te diga "cómo debes conducirte", que te instale en la mediocridad de lo admitido, que opere la "castración mental". Es muy fácil hacer tambalear a una mujer, me pregunto si somos capaces de defender nuestra SINTAXis, que no es una esencia femenina, sino una forma de estar en el mundo, una historia personal. La diferencia es obvia. Se trata de hacernos olvidar la perspectiva histórica y colectiva, de encerrarnos en esa horrible inminencia del "sexo mujer", el niño castrado.
Siempre, por ser mujeres, acumulamos una serie de vejaciones, que se nos señale por tratar temas escabrosos, el cuerpo o el sexo, o ser víctimas de la mezquindad de muchos y muchas lectoras que señalan con el dedo una relación libre con el idioma, en suma, nos quieren poner siempre corsé. Au diable!! Ni corsé ni nada, libre y por voluntad propia. La escritura es el lugar donde podemos reconstruirnos, cueste lo que cueste y con las caídas que son parte de este ejercicio. El éxito es un oximorón, no tiene nada que ver con la vida, eso, las mujeres lo tienen que tener muy claro.
Yo quiero referirme al lenguaje, al cómo las mujeres empleamos el lenguaje. Como el lenguaje maneja un capital simbólico, se nos incita a ser pasivas, a no cuestionarlo y a repetir y a perpetuar ese "capital". Las mismas mujeres son parte de la inquisición y son sus perros guardianes, reproductoras de su misma dominación, sin cuestionarla. Las mujeres emplean la mayor parte del tiempo personajes masculinos, algunas veces para lograr ponerse en el lugar de ese otro que domina, y otras, para ponerse del lado del poder. Lo entiendo, pero cuando renuncian a hablar por ellas mismas, cuando necesitan justificarse para poder hablar, empiezan los problemas. Muy pocas nos atrevemos a tocar temas polémicos, muy pocas jugamos con el idioma, defendemos nuestras propias visiones, nos atrevemos a explorarlas y a recorrernos en la lengua. Es delicado, el idioma es el resultado de una forma de representarse el mundo desde quien domina, de ahí que se entre en choque con las visiones, o cosmovisiones dominantes, y ay de quien las cuestione!! La pasividad es la norma, y el sentimiento de derrota, de fracaso, lo común (la soledad del idioma, no tener interlocutore.as lleva esta sensación). No hay nada que me exaspere más que alguien que señale el camino marcado, es decir, que te diga "cómo debes conducirte", que te instale en la mediocridad de lo admitido, que opere la "castración mental". Es muy fácil hacer tambalear a una mujer, me pregunto si somos capaces de defender nuestra SINTAXis, que no es una esencia femenina, sino una forma de estar en el mundo, una historia personal. La diferencia es obvia. Se trata de hacernos olvidar la perspectiva histórica y colectiva, de encerrarnos en esa horrible inminencia del "sexo mujer", el niño castrado.
Siempre, por ser mujeres, acumulamos una serie de vejaciones, que se nos señale por tratar temas escabrosos, el cuerpo o el sexo, o ser víctimas de la mezquindad de muchos y muchas lectoras que señalan con el dedo una relación libre con el idioma, en suma, nos quieren poner siempre corsé. Au diable!! Ni corsé ni nada, libre y por voluntad propia. La escritura es el lugar donde podemos reconstruirnos, cueste lo que cueste y con las caídas que son parte de este ejercicio. El éxito es un oximorón, no tiene nada que ver con la vida, eso, las mujeres lo tienen que tener muy claro.
martes, 15 de abril de 2014
El bienestar y el mito de la modernidad
Regreso de Lima ayer en la tarde. Tengo un
montón de ideas, los contrastes, los movimientos, sirven para pensar mejor si
se deja que el exterior hable dentro de nosotras. Mi primera impresión, llena
de frustración es la situación de las mujeres. Siento que la sociedad peruana,
que se afirma mucho más en sus convicciones neoliberales, sin ponerlas en duda,
es brutal con ellas. No las pone en duda porque no hay una reflexión, es como
si hubiésemos encontrado El dorado, la Modernidad, paradigma que suena vacío
porque está inspirado en lo que justamente se critica en Occidente, el
crecimiento que no tiene como prioridad la persona si no el mercado, dar de
comer al mercado para que un día este arroje algo sobre la población.
¿Hay realmente una mejora en la sociedad
peruana? Esta pregunta no ha dejado de acosarme. Aparentemente sí, hay una
ciudad que se construye día a día, hay gente que compra, es decir todo el Perú
es un gran mercado de consumidores con poder adquisitivo, pero, al parecer, a
base de créditos. Es decir, no se trata de ciudadanos y ciudadanas con derecho
a la educación, la salud, el entretenimiento, sino personas con una cifra en la
cabeza. Personas que en vez de entretenimiento están o parecen sumidas en una
indiferencia perpleja, aturdidas por el estrés y el ruido de la vida cotidiana.
Todo el tiempo me sorprendía que, en algunos sectores de clase media, donde el
desclasamiento es total, no se plantearan el problema. Hay más cosas que
comprar, sí, pero de menos calidad, hay más restaurantes, más shoping centers,
pero más comida industrial, procesada, más ruido y más ruido que entorpece los
sentidos, más alboroto y más ansiedad. Yo he sentido que estaba en una sociedad
ansiógena, llena de paranoias y miedos que son el producto de una sociedad que
se inscribe solo en el presente. Es como si la hubiesen amputado de su pasado y
la proyectasen en el futuro con una calculadora en la mano y sin que pueda
detenerse dos segundos. Todo es negocio, y todos y todas, venden su alma a
cambio de esa promesa que no sabemos si se va a cumplir, la de poseer, de
existir a través del status quo.
Estamos reproduciendo el modelo neoliberal sin
plantearnos preguntas. Que el consumo sea sostenido, sí, pero que se deje que
la educación sea cosa de empresarios que además ya están conviertiendo a los
estudiantes en autómatas de la finanza, no!
las mujeres se quedan sin espacios, sin
lugares donde hablar, están silenciadas. Son las que menos estudian, las que no
tienen jubilación, las que no abortan porque la sociedad las condena a ser
madres y no ve otro destino para ellas que no sea el biológico, incluso las
miradas de los hombres las confinan a sus cuerpos creando ese campo inmanente
del cuerpo biológico sin existencia social. Repito, la mujer es mirada solo
como un cuerpo, no tiene visibilidad
social y no la va a tener. Hay millones
de personas, entre ellas, mujeres y jóvenes que se han quedado fuera,
expulsadas del sistema que solo acepta a quien se adapta y sabe salir de esa
batalla de trabajar con el mercado, mercado laboral (es horrible el nombre),
con la sociedad financiera, que no se detiene ante nada para convertir todo en
mercancía, ya somos Marca Perú (da miedo). Las que no lo saben ya están fuera,
y no se han dado cuenta. Son como parásitos, sobreviven con poca cosa. Lo más
terrible es cuando vemos a mujeres jóvenes igualmente expulsadas de la vida.
Las que no se pegan a la vulgata económica, quedan fuera. No pasará mucho
tiempo antes de que terminen peleándose por un poco de dignidad, y esto, es
inadmisible.
Estamos en una sociedad financiera que no ve
que su único valor es que ese crecimiento del que se enorgullece es que mejoren
las condiciones de vida de mujeres, ancianos y niños. Que la educaciòn sea un
derecho y no un lujo, ¿por qué tanta gente erosionada en el interior, conciente
que su lugar en el mundo es relativo, por qué dejamos que la enconomía dirija
todo y no la política, la voluntad política de gobernar para una mayoría y no
la horrible plutocracia que sigue creyendo que si hay ricos, habrá menos
pobres? (sic).
Las relaciones sociales, los nexos amistosos,
amorosos, familiares, están modelados por la ideología de la ganancia y del
provecho, de la especulación. Nadie parece ser quien es sino símbolo de algo,
en el caso de las mujeres de la belleza, la docilidad y la ausencia de ideas.
Las relaciones en este contexto están completamente fragmentadas por esta
ideología, casi no existen de otra forma, el afecto, el cariño está teñido de
cifras y estereotipos. No he visto personas, sino gente que piensa cómo va a
salir bien parada de esta feria, la educación crea depredadore-as que saben cómo
afrontar el mercado y no personas que piensan, que se cuestionan, que desean
vivir y compartir un contrato social común, un patrimonio común dentro del
respeto. De veras que es agotador. Tratar de alimentar la imaginación en medio
de este desierto que se nos presenta como paraíso, es difícil. Nadie me ha
seguido en esto. Creo que estoy muy sola con mis reflexiones.
Hay un ensayo que desearía escribir, es esto
del mito de la modernidad como motor de desarrollo. A lo mejor este paradigma,
de lo moderno ligado al crecimiento económico, que convierte todo en mercancía,
no va más, pero nosotros apenas vemos la antesala, no hemos pasado al desván,
que es donde se acumula lo que no sirve y es el problema de Europa y de
Occidente en este momento. Estoy casi segura de eso y quiero darle vueltas a
este idea. Por ahora la ficción solo es un jardín donde estas sensaciones vagan
libres, la idea quiere encontrar un orden, una explicación a ciertas cosas que
me parecen escandalosas.
Por ejemplo, estuve en el hospital Rebagliati, acompañanado a mi madre, y parecía un hospital de guerra. Todo estaba en ruinas y había que someterse al descuido y el desaliño con que las enfermeras (que parecen una casta facista) y los médicos tratan a los pacientes. La mayoría se enreda en todas los papeles que se entregan por la burocracia y la inercia de este sistema. Es realmente una cachetada ala dignidad de las personas que se ven tratadas como ganado, no como ciudadanas completas. Están siendo amputadas de su derecho más noble y más humano, su dignidad. Pensar que es gente que ha cotizado, hace imaginar que los hospitales, donde va la mayoría de la gente, es todavía peor.
Por ejemplo, estuve en el hospital Rebagliati, acompañanado a mi madre, y parecía un hospital de guerra. Todo estaba en ruinas y había que someterse al descuido y el desaliño con que las enfermeras (que parecen una casta facista) y los médicos tratan a los pacientes. La mayoría se enreda en todas los papeles que se entregan por la burocracia y la inercia de este sistema. Es realmente una cachetada ala dignidad de las personas que se ven tratadas como ganado, no como ciudadanas completas. Están siendo amputadas de su derecho más noble y más humano, su dignidad. Pensar que es gente que ha cotizado, hace imaginar que los hospitales, donde va la mayoría de la gente, es todavía peor.
Entonces, con una educación tan pobre,
hospitales abandonados a su suerte, no creo en el crecimiento. Que se
construyan edificios, grifos, centros comerciales, no es crecimiento durable,
como no lo es una ciudad que se plantea como parque de diversiones, Disneyland
y Mikcy Mouse a la cabeza... Veía eso en cada esquina, la boutique de
souvernirs, la joven vestida de ñusta, la moda de la comida andina, esa
folclorizaciòn de la sociedad que se da
toda velocidad. Terminaremos embotellado.as todoas..?
A las mujeres no las va a proteger nadie si no
son ellas mismas con una toma de conciencia y una movilizaciòn general. Es
decir, empezar a reclamar derechos, salir de esa perplejidad dramática, soltar
la máscara y empezar a ser un rostro. No podemos seguir hablando de Modernidad
con castas y sectores tan rezagados.
Le bonheur, mon cul. Ver traducción.
Imagen de Duchamp: se lee "Elle a chaud au cul" (sic).
miércoles, 2 de abril de 2014
El autismo, extraña fortaleza
Hay un texto fundamental para entender un poco el autismo, aquel que escribió Bruno Bethelheim sobre su experiencia con niños y niñas autistas: La fortaleza vacía. Es un caso extraño el autismo, es inextricable, y siempre se han buscado chivos expiatorios como el documental donde se denunciaba el maltrato que sufrieron unos niños de parte de sicoanalistas. Es un tema que me fascina, qué sucede, qué pasa para que el lenguaje desaparezca, el lenguaje oral, aquel que nos representa como especie. Ayer decía en un taller que había un autismo generalizado, cada uno y una está en su fortaleza vacía, las mujeres muchas veces más solas que los hombres, pero todos están en ese castillo de hielo, convencido-as de que sus vidas son enteras en el encierro, sin someterse a la prueba de la mirada externa, la que recorre, expone. La mayoría de personas no desean "exponerse" a esas miradas, no autorizadas. Las redes sociales permiten ese aislamiento y esa selección. En Lima, entiendo que preservarse no es sencillo, pero, el encierro...
hace varios días que ando en Lima, con algo de sueño, duermo poco de ganas por hacer cosas...
el viernes tengo un conversatotio, espero que haya mucha, mucha gente...
tengo que seguir con otro trabajo, recorrer librerías... un goce.
hace varios días que ando en Lima, con algo de sueño, duermo poco de ganas por hacer cosas...
el viernes tengo un conversatotio, espero que haya mucha, mucha gente...
tengo que seguir con otro trabajo, recorrer librerías... un goce.
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