viernes, 13 de diciembre de 2013

sobre Hannah Arendt


Escribí este texto después de varias relecturas de Hannah Arendt, las ideas son bastante justas, no siempre muy claras, pero prefiero que sea así. Poco a poco iré afinando una nueva visión de lo que aportó al pensamiento intelectual contemporáneo. Me interesa sobre todo su manera de comprender el pensar, que es comprender, y su relación con el idioma...

Dos nuevas publicaciones sobre Hannah Arendt cuando se cumplen 30 años de su muerte.



Después de su muerte, hace 30 años, no se ha cesado de hablar de la obra y la vida de Hannah Arendt. De su obra como filósofa, porque planteó el problema político como el centro de la reflexión sobre la libertad individual, y de su vida, por su conocida relación con el filósofo alemán Martín Heidegger. La libertad según Hannah Arendt tiene que ver con el construir juntos, con el comienzo de una historia colectiva en la cual cada individuo tiene un rol activo: el quién de la historia, decía ella. Un problema que se planteaba desde el principio de su reflexión, ha sido el de aceptar la pluralidad y poder suscribir pactos y compromisos universales. Su análisis va desde la época clásica, la idea de ciudadano en la Polis griega, la noción cristiana de libre arbitrio, hasta la más moderna, pasando por el marxismo y la crítica que Arendt termina haciendo al concept de Estado-nación. Ahora más que nunca en una severa crisis, a raíz del proyecto europeo que no termina de consolidarse. La unión europea en plena crisis. Queoda idea de soberanía termina anulando al individuo, es una idea de Arentd.
Para comprender un poco más la dimensión filosófica de su trabajo se han publicado dos textos importantes en Francia. El primero, es una especie de diario intelectual, una suerte de archivo portátil que la acompañó entre 1950 y 1973 (Journal de pensée, vol 1 y 2, Seuil, 2005) y el segundo, una biografía de la periodista Laura Adler (Dans les pas de Hannah Arendt, Gallimard 2005), que nos retrata la vida de autora desde una visión personalizada. Su infancia en la ciudad de Hanovre, su encuentro con Heidegger en la ciudad de Friburgo y la relación que surgió, el matrimonio con Heinrich Blucher, sus exilios en Francia y los Estados Unidos, sin dejar de lado los movimientos que se dieron en su pensamiento. El diario intelectual ayuda más que nada a comprender cómo se va gestando su trabajo filosófico, las dudas y las contradicciones. Arendt tomaba notas en griego, hebreo, latín o inglés en bruto, o consignaba comentarios al margen. Por ejemplo, cuando subraya que las leyes no deben protegernos de nosotros mismos: "Toda irrupción del razonamiento moralizador que trasciende el concepto de injusticia perpetrado contra un otro, constituye siempre una agresión contra la libertad". Por supuesto, no se puede esperar más que una caja de herramientas del laboratorio que era el pensamiento de Arendt, ninguna anécdota personal se inscribe en este texto, ninguna confesión. La lealtad de Arendt hacia Heidegger siempre ha permanecido en el secreto y ha sido una de las razones por las cuales su obra ha estado por mucho tiempo en el silencio, sobre todo en Francia, país en el cual vivió y donde desató el escándalo a raíz de la publicación de su libro sobre el Holocausto, Eischamann en Jerusalen. En este libro trató de comprender qué pudo haber sucedido para que algo tan espantoso como el Holocausto sucediese. Hay una frase de Arendt clave en este aspecto, aquélla que dice: El idioma no puede haberse vuelto loco. Para la filósofa que era, para poder seguir pensando, era imprescindible llegar a comprender. Una de los análisis de Arendt consiste en demostrar hasta qué punto la alienación y la estupidez que se desprende, pueden llegar a causar tanto daño. En Francia se consideró que la idea que ella desarrollaba en este libro era una banalización del mal y una de las revistas más importantes, Le nouvel Observateur, tituló en el momento de su aparición: ¿Hannah Arendt, es antisemita? El malentendido se ha disipado a raíz de la reedición de sus obras, La condición del hombre moderno, publicada por primera vez en Francia en 1958 y Los orígenes del totalitarismo, reeditada en una versión mucho más completa por la editorial Gallimard (coll. Quarto, 2004).

La vida de Hannah Arendt sin embargo sigue ligada a Heidegger, como discípula, pero también como compañera. Nunca dejaron de verse, o escribirse y lo más impresionante es que Heidegger muere poco tiempo de la desaparición de Hannah en diciembre de 1975. Por supuesto, la relación aparentemente nunca fue de igual a igual, pese a que Arendt también tuvo una amistad intelectual muy próxima con dos filósofos muy importantes, Karl Jaspers, quien dirigió su tesis sobre la noción de amor en San Agustín, y con Walter Benjamin, quien se suicidó en Portbou (España), poco antes de pasar la frontera para huir del nazismo. Arendt se refugió en los Estados Unidos en 1941 y desde ahí ejerció todo su poder para difundir y sacar de la sombra a la obra de Heidegger, sólo después ella empezará a tener una importancia real en el mundo intelectual. Los orígenes del totalitarismo, empezará a marcar su ascenso en el panorama internacional. Su obra cobra mayor vigencia cuando lo político ha recuperado su valor en la opinión, la doxa  busca un apoyo sólido para la reflexión de Arendt. Sus ideas no han envejecido, al contrario, están más vigentes que nunca porque está en manos de los hombres y las mujeres la posibilidad del hacer y construir para poder comenzar de nuevo. Como lo escribía ella en su texto ¿Qué es la libertad? "Es porque el hombre es un comienzo que puede comenzar; ser un hombre y ser libre son una sola y misma cosa. Dios ha creado al hombre con la finalidad de comenzar: la libertad".

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