lunes, 25 de julio de 2016

El momento de reaccionar

Enstamos viviendo un momento global en el que no podemos huir de la reflexión, en el que tenemos que poner en juego (cuestionando muchas veces) el tamiz con el cual hemos analizado nuestra época, nuestro tiempo, nuestra existencia individual. Pese  que estos tiempos nos llevan a pensar de que somos el mundo entero Yo igual al mundo entero, pese a esa atomización, estamos conminadas a reflexionar dentro de una comunidad de creencias, de valores y cultura.

En cada refelexión no se me olvida desde dónde lo hago y cómo me he construido. Es muy delicado todo esto porque mientras más consciente, más responsable de todo lo que digo.

Yo no creo que se dé un desmoronamiento de las creencias religiosas como se dice, yo creo que esa es una mirada desde Europa. Ahora mismo aumentan, sobre todo la versión radical, de varias creencias religiosas. El descalabro de las ideologías, sobre todo la utopía socialista vista bajo el lente cínico de la política realista, hace que los fanatismos surjan como piedras de salvación. Lo que sucede es que el hecho rmístico está teñido del dogma capitalista. Ultracapitalista. No sé, quiénes, salvo excepciones, plantean salir de este gobierno mundial del neoliberalismo como único modelo. Siempre recuerdo que este modelo es patriarcal. Por lo que las guerras, si son por la apropiación de recursos naturales, o geopolíticas, son también una nueva repartición de poderes para preservar una tradición que existe en todas las culturas. El llamado estado islámico pregona un retorno al califato, la disolución absoluta de la mujer como entidad civil, su animalización, mientras que en Occidente estamos luchando contra la violencia patriarcal que cuesta cada vez más muertas, más invisivilidad social, más pobreza. No sé si lo han pensado, pero esta mañana, al ver la cara siempre masculina de los atacantes y responsables de los atentados, al mirar el mapa de la guerra, la mano masculina es la que lleva el mando y dirige esta lógica de la guerra como forma de gobierno. Ojo, no estoy intentando probar un esencialismo masculino, es decir, que sean ellos los malos de la historia. No hay malos ni buenos, según sigo leyendo yo, hay actores sociales, patologías sociales. Una de estas pistas es la desparición de las fronteras entre masculino y femenino, entre roles y entre la distribución de la vida, o de la preservación de la vida. En un mundo solo de mujeres, que se reproduciría a sí mismo, los hombres quedarían fuera y serían condenados a la extinción, en un  mundo solo de hombres, las mujeres serían solo esclavas (me temo que se dibuja un mundo donde solo habrá hombres, no sé por qué, o sí, porque la figura dominate es la suya, sus valores, su arquetipo guerrero y no poruq elas mujeres no seamos combativas, sino porque es una calidad que se asocia ingenuamente con la virilidad). Tampoco estoy hablando contra la comunidad LGBT, sino que tratando de analizar lo que puede estar llevando a una radicalización de ciertas personas con perfiles suceptibles de radicalidad.  Esta época debe producir mucho vértigo a quien no pueda crear sus propias márgenes. Intuyo que hay una necesidad de "revilirizar" una buena parte del planeta, que, como lo analiza Achille Mbembe, este filósofo camerunés en varios de sus libros, la pérdida virirlidad tendría que ver con un debilitamiento de la potencia sexual traducida en poder militar, intelectual, cultural. Las mujeres estamos más concientes de que necesitamos hacer algo para no ser las perdedoras del clásico de la Historia, pero nuestro capital simbólico es pobre, así que tenemos que enriquecerlo. Creo que vamos a ser nosotras quienes tengamos la otra parte del texto que se debe escribir en este momento de nuestra historia como especie, tenemos que estar a la altura, pensar con independencia y no reproducir el esquema de nuestros dominantes, tenemos que desmontar muchos prejuicios, alienaciones, curar vejaciones e intentar apaciguar, empezando por nostras mismas. No sé cómo va suceder esto, pero reaccionar a ciegas no es la salida. Es aumentar imaginación, escenas a esta vida que se empobrece por usas el mismo uniforme: el consumo.

Para salir de la lógica militar es necesario lenguaje y otra cosa que la lucha banal por el poder patriarcal. Esa es una intuición clara. Tenemos que avanzar hacia otras representaciones menos ligadas a nuestra identidad sexual, es por eso que me choca cuando alguien piensa que no se pueda ser feminista siendo heterosexual (como si esa fuese una categoría inamovible) que es como decir que no se puede luchar por la causa indígena o palestina sino eres tú misma indígena o palestina. La subjetividad es una composión lenta, que modelamos de forma imprevisible y nunca fija. Lo digo en alusión a las declaraciones de la escritora Virginie Despentes que de verdad me han obligado a pensar. Tenemos que pensar, sin miedo a perdernos, a cada instante. Es así.
Hay un feminismo blanco, eurocéntrico y neoliberal que reproduce los mismos esquemas del patriarcado y lo imita. El otro día escuchaba en la radio que muchos sectores blancos-homosexuales veían con desdén a aquellos que son considerados como "atrasados, arcaicos, o menos civilizados" por seguir reclamándose heterosexuales (sic), sobre todo si eran de origen árabe. Me quedé perpleja, o sea, existe una militancia gay o trans que se etnitiza, no puede ser. Salir de esa tranpa es amabdonar las categorías sexuadas. Que la gente haga lo que desee con su cuerpo, pero sin olvidar que el problema es político y no solo de género, oprimidos y oprimidas, colonizados y colonizadas. El tema es complejo y exige ser porosa, no impermeable. Lo que sí no acepto es caer tan fácil en otra trampa, que ser homosexual sea considerada como un avance social y que la otra opción sea vista como algo fuera de época. Es otra tiranía de la representación.

Lima

En agosto se hará una marcha en Lima contra la violencia machista, la sociedad reacciona y eso es bueno, pero ¿qué consecuencias, qué cambios reales? Me da miedo que sea como con la "ley pulpín", mucho alboroto, mucha imitación, mucha gente en la calle, mucha publicidad y cero reflexión. Nadie reflexionaba sobre el sistema neoliberal y su poder depredador, sino en términos de poder adquisitivo, Sucede lo mismo en el Brasil o en Venezuela, mucha gente solo mira el evento como un elemento de consumo, como en una carta donde aparece agradable ante sus ojos sin que eso refeleje un avance verdadero a nivel social, a nivel de representación. Se sigue manteniendo el esquema religioso, la misma repartición de roles, las mujeres no son las más valoradas. La religión es una cosa, la espiritualidad otra.

Todas estas son reflexiones que me urgía poner por escrito. Esperando que podamos pensar con serenidad. Siempre es por confianza que derrapamos, porque, escribir, pensar, es por ahora, un valor mayor en la vida común, no vivir robotizada ni alienada.

viernes, 3 de junio de 2016

entrevista de Gabriela Wiener en La república, Perú

Patricia de Souza: “Una forma de desobediencia clara es no aceptar que te colonicen”

Escritora y maestra. Licenciada en Letras. También ha realizado estudios en ciencias políticas y filosofía. Entre sus libros destacan "Vergüenza" (2014), "Eva no tiene paraíso" (2011) y "El último cuerpo de Úrsula" (2000)
Gabriela Wiener
“¿No es una locura un lenguaje que se ignora dentro de un cuerpo, de una vida, una existencia, un lenguaje sin rostro?”, escribe Patricia de Souza en su libro Descolonizar el lenguaje, (Los libros de la mujer rota), edición chilena de este conjunto de ensayos que la escritora y estudiosa peruana dedica al legado espiritual de un puñado de míticas desobedientes y a la reflexión crítica y liberadora de la experiencia intelectual y la identidad femeninas. “Lo que quise decir es que hay que ocupar la vida, encarnarla, salir de esa ausencia en la que se puede vivir siendo mujer–explica la autora de novelas como "El último cuerpo de Úrsula" y "Verguenza", desde su actual residencia en Francia, donde vive hace años–. Hay una ausencia de sujeto, de subjetividad en la lengua al hablar con instrumentos que no nos pertenecen. Lo que ha habido es una imagen de consenso sobre una manera de entender y leer el mundo. Lo que hubo (y hay) es dominación”.
 
¿Cuáles son los pasos para descolonizar el lenguaje? 
Es tiempo propicio para que se diversifique el lenguaje, sobre todo para las mujeres que somos capital simbólico en esa "forma" de interpretar el mundo, que es ahora mismo un credo neoliberal y un dictamen mundial que es siempre maniqueo, estereotipado y lejos de la vida concreta. El "vicariato", es decir el poder laico del dinero y la religión, nos sigue viendo como objetos intercambiables, mujeres para armar, tipo Ikea. Hay que cambiar de chip. Descolonizarse. Como decía Simone Weil, arrancar el árbol para plantarlo de nuevo.
 
¿Qué tienen en común Flora Tristán, Blanca Varela, Marguerite Duras, Simone Weil, Teresa de Ávila, Joyce Mansour, Catherine Pozzi, Elena Garro...?
 
Son mujeres que pueden ayudar a construir nuevos arquetipos menos esmaltados. Creo que las mujeres sufrimos de imágenes que no sean binarias, madre-prostituta, por ejemplo, y es en el terreno del lenguaje en donde se puede cambiar el esquema para replantear  lo que se acepta como "verdad natural".  Son mujeres que salieron a la plaza pública, no a gritar (que encaja muy bien en el papel de histérica), sino a hablar, a crear sentido. Aunque las instituciones evolucionen, lo que más lento evoluciona es la mentalidad, por eso hay esa separación entre lo que se dice y se hace. 
 
¿Cuáles son los mejores ejemplos de desobediencia femenina que encontraremos en este libro?
 
Una forma de desobediencia clara es no aceptar que te colonicen. Escribir es una manera de desmontar esa dominación masculina globalizada, sea cual sea la elección sexual, gay o trans... Hay una frase que me gusta mucho de Flora Tristán: “Lo importante es nombrar”. Levantar la voz es un acto de desobediencia civil. Escribir novelas es también una forma de desobedecer el mandato de la tribu, es entrar en el mundo "masculino del discurso". Las mujeres debemos descolonizarnos, desaculturarnos, para poder emprender nuestro propio camino,  soltar las ataduras... O cortarlas.
 
Dices: “una mujer sin relato es una mujer inexistente", ¿Cómo podemos hacer una revolución no elitista, que incluya y libere, también desde el discurso? 
 
Se hacen muchas leyes, pero la sociedad no las sigue. La palabra testimonial de las mujeres está neutralizada, estigmatizada como falsa, incluida en el decorado. Una legislación que no se reproduce en la vida común, infantiliza, salva conciencias, pero no cambia nada. Lo de relato siempre lo digo, se trata de decirse con sus propios instrumentos, es una "narratología" aplicada a la vida que tiene que ver con crear trama, poder escribirnos con nuestros códigos. No todas serán escritoras, porque eso exige una pasión (y cierto entorno), pero podrán salir del sujeto-objeto. Una revolución copernicana de pensamiento es necesaria, pero no desde una manera elitista de ver las cosas, es decir, superior, inferior, sino más como un tejido que se ensanche abarcando otros horizontes. Como es ahora la comunidad hablante mundial de las redes sociales.
 
Así, es tu propio lenguaje también importante en este libro. ¿Por qué eliges la primera persona y el tono confesional en un libro de ensayos como este?
 
La primera persona es subversiva cuando viene de una mujer. Se hace política porque nos sacude los esquemas de la organización social naturalizada, es decir, que el lugar que ocupamos en la sociedad nos corresponde por ser mujeres (sic). El tono confesional es porque no se trata de "producir" un discurso midiendo el alcance mediático, sino construir, traducir, ocupar el lenguaje para justamente, hacer ver una subjetividad. La espontaneidad es mal tolerada en la época de la contabilidad, el cálculo moral y el maquillaje, vivimos con muchas máscaras. Y algunas asfixian.
 
¿Por qué los temas de género importan tan poco en el Perú y sus diversos espacios de debate, sin que la literatura sea una excepción? 
 
En el Perú estamos bajo dominio de la doxa neoliberal, es decir, lo social y lo individual prima sobre lo colectivo, el "bien común". No se piensa en el aborto porque no es un tema que cotice en la bolsa de valores (sic), sino aquellos que den más visibilidad y rindan más votos, es totalmente clientelista.  Nuestra lentitud en materia de derechos de la mujer también tiene que ver con los distintos feminismos, no hay uno solo, y entiendo que se quiera salir del dominio europeo o norteamericano, aunque eso no debería impedir un debate.
 
Francia, Europa y sus (refugiados) expulsados. ¿Cómo es dormir con el enemigo? ¿Se duerme, se sueña, se tienen pesadillas?
 
El primer enemigo lo llevamos dentro. Es una intuición fuerte: luchar contra nuestras propias limitaciones, nuestras fobias y miedos. De ahí a que una geografía nos defina, no estoy segura, es más el mapa del modelo de civilización indolente y egoísta el que está llevando a una crisis horrenda y a la impasibilidad. Hay gente que se implica, pero otros solo quieren echarlos ignorando que mueren en condiciones infames. No creo en la maldad como ontología, sino como experiencia, es decir, que una situación puede sacar lo peor o lo mejor de cada persona. Hay que ver que la cultura no detiene esto, pero si hay poesía, tal vez no haya ganas de hacer daño. 

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miércoles, 6 de abril de 2016

El regreso del Perú, notas, la moda del velo islámico....

He estado tratando de dar forma a las cosas que he ido viviendo estos últimos meses. No es que en mi vida sucedan cosas interesantes, antes, pensaba que estaba ligada al movimiento, que el acontecimiento, el evento, como suele suceder en nuestros países, era el adn natural de toda vida individual. Primer error, con la edad, la vida se vuelve más solitaria y austera, importamos menos en sociedades juveniles y en aquellas donde la edad modela la imagen de cambio, de dinamismo, de fuerza de trabajo. El sistema capitalisma y financiero optimiza todo y lo aprovecha, las personas que ya no son jóvenes, son menos importantes, no tienen tantas necesidades, están laboralmente inactivas, o simplemente, están literalmente agotadas si viven en sociedades capitalistas liberalizadas, como es el caso del Perú. Segunda constatación, las mujeres son las más empobrecidas, las más paralizadas, la población más golpeada por este sistema de aprovechamiento y perfomativo, aquella que no contó, o no cuenta con los medios para defenderse, está condenada a vegetar, a observar, a no participar en nada o casi en nada. Solo la burguesía permite a las mujeres mantenerse con la cabeza en alto, solo la que tiene dinero puede mantenerse al margen de ese sistema depredador, soñando con que el mundo pueda cambiar y le será menos hostil. Lamentablemente las telenovelas mantienen este espejismo vivo para las más pobres, paralizándolas y despolitizándolas. Otra deriva importante es la religión. Las mujeres son las más sensibles al discurso religioso, y no por casualidad, están limitadas por la propia sociedad a no hablar mucho y a restringir su lenguaje. Es un adoctrinamiento que empieza a edad muy tierna, cuando no es tan consciente de que va a ser la eterna esclava sin derecho a la palabra. Entonces en esta deriva de consumista que no tiene dinero, puede vagar de una iglesia a otra buscando reconocimeinto, visibilidad social. O simplemente compañía. Hay iglesias evangelistas, testigos de Jehová, mormonas, dispuestas a intercambiar su miedo y su desconcierto por una lealtad a bajo costo, tés, reuniones estránbóticas e histéricas (las evangelistas) con música, discursos exaltados, o líricos donde tendrán lugar sus pequeñas catarsis y micro formas de liberación. Pobre mujer, sin embargo la (su) palabra sigue presa.

¿Y el feminismo? Las mujeres son más conscientes de que carecen de derechos en las sociedades neoliberales, pero ¿quién puede convencerlas de que deben separarse de los objetos, verse a sí mismas como sujetos? Esto demanda una revolución copérnica, acceden las más ilustradas, muchas veces ni siquiera yendo a la universidad cuestionan el sistema que las condena, las feministas no tienen el prestigio que se merecerían ni la confianza de las mujeres que se ven como luchadoras familiares, preservando la cadena de valores que el 90% de la población comparte en este orden: religión, familia, trabajo...etc... Por eso siento que es una sociedad sumamente reaccionaria. Los valores son religiosos y han sido desplazados a la sociedad civil,  son inamovibles y absolutos. Por otro lado, no hay literatura que pueda cambiar el texto social que se perenniza. No hay mujeres revolucionarias, tienen miedo a la persecución o la estigmatización de "terruca" (otra forma de persecusión) resabio de la época de Sendero Luminoso y que sirve para criminalizar cualquier disidencia, protesta o revuelta. Las mujeres que escriben, literarias o no, buscan primero que todo la aceptación, obligadas a hacer concesiones para no ser marginadas e invisibilizadas. No he tenido, salvo una pequeña excepción, conversaciones comprometidas, con ninguna mujer que escriba, el vínculo siempre ha sido ligero, disociado del tema. En realidad no hay conflicto con el sistema sino con algunos elementos del sistema, no se ve, como podría pensar antes, que el neoliberalismo está terminando por convertir a aquellas que no producen riqueza bajo la lupa de la plusvalía, en deshechos humanos, que la literatura será uno de los registros más obsoletos a falta de lectores y de tiempo para leer, que el hecho perfomativo del lenguaje separado de la realidad concreta, no funciona, que estamos en "otro momento", y que la literatura no sabe (ni ha sabido) liberarse de sus ataduras con el poder, con la dominación, con el pensamiento neo-colonial, etc, y que hay que pasar a otra cosa. Creo que estoy bastante sola con estas ideas, pero, sigamos.

Sobre el tema que ocupa en estos momentos el debate en Francia, el que más me llama la atención, es el de la "moda islámica" (sci). Resulta que ciertas marcas, como siempre veloces para interpretar los tiempos sociales, han visto una mina de oro en la imposición del velo lanzando una línea de vestimenta islámica, o para la mujer que practica el ilslam... De hecho, las protestas se han multiplicado, aunque, una vez más, nadie critica el sistema económico dominante que convierte todo en mercancía, nadie dice que el islam será en poco tiempo una religión a la carta, una especie de industria cultural que se venderá por internet (hay que leer a Olivier Roy, quien dice que la radicalización se ha radicalizado y no que el islam sea radical). El turismo también se expande hacia la religión, la frivolidad con que asumimos nuestras vidas es impresionante, tal vez porque no podemos aceptar que somos solo parte de un sistema y no superiores a nadie, ni trascendentales, solo seres efímeros, débiles, capaces de soñar con la trascendencia, pero en el fondo poca cosa, una especie de estrella en un firmamente muy oscuro. Se me ocurre, ahora mismo, que esa es una de las razones de esta locura capitalista sacralizada...

volveré sobre este tema...

viernes, 22 de enero de 2016

¿dónde se encuentra el feminismo?

Creo que en los últimos tiempos que los avances en el tema de derechos de las mujeres han sido notables aunque incompletos. Las instituciones han aceptado la paridad, las leyes se han modificado, pero las mentalidades no. Es decir, la sociedad sigue funcionando con una estructura patriarcal. Las mujeres son minoría y siguen siendo subalternas, ciudadanas de segunda categoría, el hecho de que gobierne una mujer, no significa que ellas tengan el poder, es solo una mascarada, un simulacro. basta con ver las cifras de violencia de género, los retrocesos en temas como el aborto que ahora se confunde con el de un "derecho natural" a ser madre, confundiendo aun más la atormentada psique dicha "femenina". Las mujeres podrían cambiar el mundo, podrían ser la llave de otro modelo de sociedad y detener la catástrofe ecológica, la fuerza depredadora del capitalismo, pero ¿qué cambia para ella, la persona, la mujer encarnada? A la mujer se le ha hecho detestar lo que es, débil, transparente, manipulable, sin dejarla decidir qué es lo que quiere ser. Porque en la sociedad Occidental no posee Ser, son hombres quienes acuñaron esta idea y nosotros hemos seguido ese canto, abstracto, lógico, y defendido como la llave de la existencia, sin pensar qué se nos estaba diciendo esa "razón masculina", para usar un título de Achille Mcbembe, La razón negra. Es decir "nos han inventado", ¿hasta cuándo? Es como diría Mcbembe, brillante filósofo de esa llamada razón negra, un efecto, un recorte móbil que tambalea en jaloneos con el poder. Las mujeres no poseemos una historia (pocas tradiciones, todas maltratadas), igual que los hombres y mujeres de piel negra, no poseemos discurso, representación, hemos sido inventadas por una razón dominante. Además es la dominación neo-colonial donde se reproducen los mismos servilismos que en sociedad dominadas, explotadas y maltratadas. En suma, ningún avance institucional, que termina petrificando la iniciativa social, logrará hacer que las mujeres tengan una situación digna de una ciudadana completa en la sociedad. Nada avanzará mientras no se cambie el instrumento con el que se piensa, el falogocentrismo, que sea Occidental o no. El machismo está en todas las culturas, ligado a la idea del cuerpo débil, casi inexistente de la mujer, encerrada en su inmanencia de rol de madre que se convierte en una naturalización de nuestro cuerpo desposeído de mente,  o sea solo sexual. Si las democracias quieren realmente cambiar las cosas, deben crear espacios de diálogo entre quienes gobiernan y los y las ciudadanos, pero sobre todo, es necesario un cambio de pensamiento, de ideas, un Renacimiento que provenga de los países del Sur, de los que por tanto tiempo han sido dominados para que esta nueva forma de gobierno recupere su vigencia moral. Mientras esto no suceda, es pura paja, puro efecto óptico, que las reuniones en China, la India, o Chile, nada cambiará.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Las mujeres de ISIS

He estado pensando estos últimos días en este tema; ¿qué signiffica Daech, o ISIS, que los motiva, por qué ese apego a la religion? Está claro que las tres religiones monoteístas están entroncadas en el mismo árbol, que todas tienen una relación histórica y antropológica, es decir, que es el feudo de la potencia masculina, de sus símbolos de poder y dominación, sobre todo del discurso y de la historia. Todos estos elementos presentes en una de las formas del Islam político, termina siendo algo cerrado, no dialogante. Sin embargo, yo confío en que el lenguaje, el discurso reflexivo se impondrá (leía que el Islam no se seculariza por una ausencia de intelectuales, un individualismo mimético con la época, no hay elite). Ellos, Daehc o ISIS, manejan un discurso, persuaden a muchos jóvenes del mundo entero que no hay otra salida que la violencia, responden con oscuridad porque la luz se apagó en este mundo de capitalismo feroz, de aceptación de la doxa filistea que justifica que existan pobres para que el mundo vaya mejor porque los ricos son indispensables Se les ha convertido en modelo, lo material antes que lo esencial, vida interior, lo individual antes que lo colectivo. Lo virtual en lugar de lo real (ojo con esto, la realidad se ha vuelto plana, parece una mecha que se enciende en un punto invisible). Esa frase escalofriante de "nosotros amamos la muerte tanto como ustedes aman la vida" refieriéndose a Occidente o lo que consideran como Occidente, me dejó el cuerpo helado. Es como si el mundo se dividiese en dos, los que no "han nacido para la vida" y los que sí tienen derecho a ella. Terminar con esta forma de constatación es terrible. ¿Cómo acoger una idea semejante? Esta mañana sentía que una intuición que me golepaba a la cabeza, que las guerras coloniales, que las grandes cruzadas se renuevan. El imperialismo, imponerse por la fuerza militar, no es algo de la Guerra Fría, creo que ahora está más presente que nunca. Lo terrible es que esa lógica militar, tan viril, sea compartida por dirigentes políticos y por una gran población mundial. ¿Por qué aceptar la guerra, celebrar la vida en la muerte? Escuché que el 40% de jihadistas son mujeres, combaten, transmiten las ideas del llamado Estado islámico, se unen a la "oumma", guerra santa. Las mujeres, las más golpeadas por el auge del neoliberalismo son flanco fáci, no poseen mayores saberes si no pertenecen a clases medias sólidas, están adoctrinadas con la religión o por una versión secular de la religión, que da lo mismo, y están sobretodo sometidas por la inmanencia de la maternidad. No me sorprende tanto que algunas se fanaticen, pero ¿y las feministas, no ven que nosotras somos el objetivo más importante, qué pretende ISIS sino instalar la "charia", no viven acaso de la esclavidtud sexual, qué hizo Boko Haran, que apoya a ISIS? Es como una ola que amenaza con caer un día sobre todas, y no hay que correr. No solo vamos perdiendo derechos con la emergencia de las derechas más conservadoras en Europa y en América latina, sino que ahora mismo las derechas más duras están emprendiendo un ataque contra todos los gobiernos que intentaron establecer sociedades más igualitarias, o más equilibradas, porque si " ser igual "significa "parecerse a" tendremos que revisar algunas palabras. Me parece una realidad gritona, es decir, todo hace ver que se quiere emprender una "restauración conservadora" en la cual los Estados sean solo títeres de los poderes económicos. Alain Badiou decía que en esta época los Estados estaban en descomposición, la última declaración de Barak Obama, que no puede legistar en contra de la libre circulación de armas porque los lobbys se imponen y el senado no lo aprueba, que es además conservador, además de las cosas que suceden en Brasil, Venezuela, Argentina, y Ecuador, hace pensar que esto es parte de ese capitalismo global que solo actúa para consumidores y no para dirigirse a personas. Estamos en una lógica de libre mercado y el mundo es y está siendo un súper mercado. Quien no compra, no puede comprar, no existe.
Por eso, las mujeres del ISIS son una pieza clave, son el eje para emprender ese ataque que anuncian con tanta amargura a Occidente , por lo que no debemos quedarnos en el umbral, sin analizar las razones por las cuales tanta gente cree en la muerte y quiere inmolarse por un dios, preguntarnos por qué las religiones se renuevan y se fortalecen, por qué hay tanto desarraigo, tanta confusión... debemos poner luz ahí donde hay oscuridad, que las mujeres no nos convirtamos en seres oscuros que dejen que se haga la noche, no. la historia es nuestro tema también, que no nos oscurescan más páginas.

martes, 6 de octubre de 2015

Frío en la espalda

De veras, siento frío en la espalda cuadro veo la situación en la que nos encontramos las mujeres, ¿ustedes no? Estoy en Francia, en el suroeste, no en las metrópolis, pero sigo de cerca todo, y me quedo perpleja. Hace poco asistí a unas jornadas universitarias sobre el tema de las mujeres escritoras en el siglo XIX en el EHESS de París (http://www.ehess.fr/fr/), también me tocó el honor de tener una mesa consagrada a mi trabajo. Fue interesante,  aunque me sentía desfasada, yo siento corrientes subterráneas sacudir las mesas donde escribo, siento que nos estamos quedando atrás, sin derecho al discurso, a la palabra, a la acción vital. El otro día, en la biblioteca, seguía los debates en torno al tema de la división entre izquierda y derecha apenas visible en estos tiempos de contradicción (dentro de una cabeza muy racional, la contradicción es como un pecado, una falta que crea mucha responsabilidad, es el sentido religioso del pensar, entre dios y la nada, como decía Pascal), noté ausencia total de mujeres, en ninguno de los debates había mujeres, solo hombres. ¿Entramos en una etapa de patriarcado mundial? No lo sé, pero las mujeres se mimetizan con valores patriarcales, los defienden, se vuelven sus esclavas. ¿Cuáles son esos valores? Pues son culturalmente admitidos, divisiones del mundo, clasificaciones para el trabajo, la vida pública o la reflexión, la moneda usada de que "las mujeres no están hechas para pensar"...
Y no están hechas para dirigirse al mundo de igual a igual, una idea que late en la escritura en primera persona, escritura que comienza en cuanto trazamos la equidistancia entre mundo público y mundo privado, en el instante en que elegimos códigos lingüísticos para expresarnos, etc... Encontré problemas para hacer comprender que no creía en un feminismo esencialista (muy a la francesa) sino existencial, o empírico, para ser más concreta. Un feminismo que es una historia de mujeres, como la historia de esclavos del Africa, como la de los desposeídos del mundo entero, de mujeres atrapadas en sus cuerpos. Me sentí una cobarde cuando, por desatención, no me puse del lado de las mujeres que exponían esta vulnerabilidad, una exposición de una colega de Eslovaquia en torno a la novela de Mario Vargas Llosa, La niña mala, me llamó la atención, otra sobre las Mujeres en sendero, en medio de mi desatención y mi desarraigo endémico.
Me sucede que la concentración es un acto afectivo para mí, necesito no solo estar cómoda, sino sentirme acompañada. Siempre pienso en esa anécdota en la que Sócrates se pone una bolsa de papel en la cabeza para lograr concentrarse y escapar de cualquier mirada invasora. Las mujeres huimos de esas miradas inquisidoras. Son como un cuchillo. Dividen, cortan.

sin drama, hay que saber estar completa, integrada y atenta.

Estoy impaciente por hacer mi viaje a USA, poder hablar de los temas que me apasionan, compartir con estudiantes, encontrar mis marcas vitales. Como estoy leyendo el libro de Simone de Beauvoir, América día a día, mi fascinación crece, me parece que voy a vivir la misma experiencia y con la misma intensidad. Olvido que soy tan veleta que no siempre logro entregarme a una experiencia, mi interior tumultuoso muchas veces es una carga, los ríos profundos de mis países abandonados, un filtro y una ausencia que me pesa, las voces queridas agujeros en el pecho...

pero, insisto, trataré que esta experiencia nueva en norteamérica sea rica, interesante. Y escribiré sobre ella.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

atrasarse

!Ea, cuánto tiempo lejos de mi blog! es que esto se ha convertido en una lucha fiera, tratar de escribir, pensar! Entre los artículos alimentarios, las redes sociales, el otro blog, el trabajo en general, no puedo, es humanamente imposible. Hoy sentí mucha envidia leyendo a Simone de Beauvoir durante su viaje a Los estados unidos, sus descripciones largas y detallistas, sus paisajes interiores. Yo tengo también mis paisajes, pero, a fuerza de estar en contacto con el exterior, sin presencia corporal, las ganas decaen. Estamos también en una época en que todo parece fútil, de ahí las grandes depresiones, todo parece dado, entregado, usado. La intensidad e logra en la austeridad, en una existencia despojada de tanto ruido. Cosa imposible, este modo de vida de la época post-inidustrial, nos llena de angustia, angustia por el futuro, de la catástrofe ecológica y la inseguridad económica. Las mujeres nos sentimos responsables de no ganar dinero, o de ganar muy poco, de no ser madres, de ser solo mujeres, simples personas. Solo por unos instantes sentí que aflojaba el pedal mientras la confianza me sostenía la espalda, linda metáfora. Llevo, llevamos, muchas, un cansancio y un estrés constante por andar nadando a contra-corriente, cuándo pasará esta combustión constante? Es el empuje de la época, su exigencia y su abuso, lo intuyo. Hoy, quiero atrasarme en todo, como siempre digo, voy a mirar, voy a oír música de verdad, no evadirme, permanecer...

estoy en permanencia y regresaré con un post sobre los vientres de alquiler...